Los deseos dobles son, afortunadamente, aquello que perfora mis vivencias en estos días. Deseos de ser libre, de tomar ese libro que el gusto dicta en el momento más azaroso, tomar la mochila y partir, visitar a un don nadie, ver un espectáculo, caminar por lo urbano. Sin embargo, también deseos de utilidad, de sentirse realizado, de hacerse una fama, de obtener dinero, de sentirse necesitado por los demás.
Deseos dobles son y deseos dobles probablemente persistan, y feliz estoy con ellos. Otro estar sería probablemente trágico. Muchas veces olvidamos esto último. Es necesario tenerlo presente, pues el hombre sin deseos y los deseos cumplidos no son más que oximorones.
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