sábado, 6 de junio de 2015

El error frecuente

Surge una idea, o quizás una "teoría", la ponemos a prueba y... ¡funciona!, ¡el resultado que esperábamos!
Las hormonas permean nuestro cerebro de placer, ¡hemos descubierto una verdad eterna! ¡hemos de contárselo a todos!
No. Desde la posición de un planeta hasta el nuevo gusto de Juanita por el Póker, desde la subida en la cotización de las acciones de La Nueva Lmtd. en Wall Street hasta el golazo de Guga faltando 5' para el final —¡te dije que era tu día, papá!—.
Cuántos menos errores si cada uno de nosotros desaprendiera a generalizar, o mejor: a generalizar con conciencia de falibilidad, a genefabilizar.  

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