miércoles, 14 de enero de 2015

Brillo y sordera

Estamos quedándonos todos sordos, y no precisamente por escuchar fuerte con el iPhone. Estamos quedándonos sordos porque pensar es cada vez más difícil, porque en esta ciudades todo brilla, todo se mueve, todo es extático. Escuchar y comprender demanda tiempo y esfuerzo, no es una gratificación instantánea, y por eso, parece hoy una actividad condenada.

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