lunes, 30 de noviembre de 2015

Revoltijo

¿De dónde nace esa necesidad imperiosa de estar solo, completamente solo? Siento un ahogo, unas ganas radicales de emigrar hacia el vacío, un impulso vital sin sentido determinado. Algo no está bien, algo no cierra, quejo de noche, duermo de día, nunca está el sentido, el para qué, el fin, el télos; hoy mi espejo es una vida predeterminada por la expectativa ajena, la succión de las ilusiones; todo es cumplir, poner "muy bien, felicitado", y luego enverdecer del espanto. A veces es necesario vomitar el revoltijo para renacer, y, quién sabe, renacer más tranquilo.

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