sábado, 25 de julio de 2015

Los demás

Las idas y venidas de las relaciones interpersonales tienen el efecto más poderoso sobre nuestro estado de ánimo, y nunca deben menospreciarse, aunque muchas veces decepcionen; la torre de marfil es siempre la peor opción; la felicidad siempre se realiza colectivamente.

lunes, 20 de julio de 2015

Optimismo

Las mejores decisiones de la vida son aquellas que se toman en nuestros momentos más optimistas.

domingo, 5 de julio de 2015

Conocer

Como no podemos saberlo todo, no podemos saber nada. Ese resto, eso que falta, ¿quién dice que no contradice todo lo "aprendido"?
Es cierto, ello también, ¿Y entonces? quizás un día superemos el error histórico, ese día azaroso, esas circunstancias intencionadas pero potenciadas que dieron luz a tantas categorías que tan poco dicen, que tan poco sirven: saber, conocer, errar, aprender.
Hasta ese momento me conformaré con Wittgenstein, seguiremos esas palabras en su juego.

Blogómito

En estos momentos me está cerrando la idea de "blogómito" o "blómito". Un lugar solo para cerrar los ojos, contraer y despedir. Asqueroso pero auténtico; embrollado pero con sentido; solitario pero muy común; único pero con infinitas repeticiones que desconozco; vomitado y sin mucamas.

Juzgar

No hay mejor manera de entender al otro que actuar como él. Escucharlo es útil, pero jamás suficiente. Al meramente pensar en las palabras enunciadas por nuestro interlocutor, confundimos traicioneramente su experiencia con la nuestra, y lo juzgamos por algo que no es.
Suele decirse que juzgar es fácil. Incorrecto: juzgar mal es fácil. Juzgar bien es muy difícil. Juzgar bien implica un "trabajo de campo", implica vivir una vida que no es la nuestra, para luego volver -algo que, por supuesto, nunca ocurre del todo- y luego sí dar legítimamente una opinión...
o quizás no, quizás nunca estemos legitimados a juzgar.

Impulsos: movimiento y reposo

Dos impulsos creo poder capturar con esa red inmaterial que es la concepción: por un lado, el deseo de lo nuevo, de la experiencia, del desafío; por el otro: un poderoso concentrado de miedos cuya fuerza gravitatoria se potencia al discurrir sobre ellos y que planea sostenernos en el quieto tedio de lo previsible.

Distinciones

Las distinciones se vuelven cada vez más difusas bajo la mirada profunda. Trabajo-descanso, juego-seriedad, teoría-práctica, yo-otros, materia-ideas, social-natural: casi siempre no hacen más que confirmar los propios prejuicios.

jueves, 2 de julio de 2015

Ciudad y libertad

Y al leer sobre gauchos, montoneras, el infinito desierto pampeano y aquellas multitudes anónimas que cruzaban hasta no hace mucho estos barros al pelo de un corcel cualquiera por solo volver a perderse en el horizonte, la sensación de estar atrapado en una mega-metrópoli, de correr al subte solo para ahorrar unos cuantos minutos que jamás sabremos para qué utilizaremos, no puede producir sino la claustrofobia abrumadora del minero en su primerísima incursión a la oscuridad.
No somos capaces de definir a la libertad. Es nuestra imaginación, con su doble naturaleza de aliada y traicionera, la que nos permite concebirla y al mismo tiempo la oculta: jamás un concepto será sus imágenes. Es cierto, no la definiremos nunca y jamás la conoceremos, pero ¿quién es capaz de no auto-engañarse por un rato y sentir ese indescriptible placer soñado al ver a esos primos lejanos montarse al lomo y, con un golpe de tobillo sin estribos, galopar por el llano desconociendo todo límite?