domingo, 6 de agosto de 2017

Errores

Cuando el tiempo faltaba, la fantasía imponía proyectos que yo cumpliría en los días de "libertad". Esos días llegaron y los proyectos pasaron de ser no-prácticos por falta de espacio a ser tediosos por falta de finalidad.

La costumbre me llevó a la comodidad de ser más receptor que productor, a preferir aprender de otros a enseñar, leer a escribir. Esa es la posición que no genera asperezas, en la que no hay apuesta ni comunidad, en la que las ideas y aspiraciones duermen tranquilas sin temor a ser confrontadas: un mundo sin decepción y sin plenitud.

Bienvenido el momento de los errores groseros.